Dr. Roger de Oña

Túnel carpiano · Cirugía especializada · Madrid

Síndrome del túnel carpiano: compresión del nervio mediano en la muñeca

El síndrome del túnel carpiano es una de las causas más frecuentes de hormigueo, adormecimiento y dolor en la mano. Se produce cuando el nervio mediano queda comprimido a su paso por la muñeca, dentro de un espacio anatómico estrecho llamado túnel del carpo. Aunque muchas veces se considera una patología “simple”, puede alterar el sueño, dificultar el trabajo manual y, en casos avanzados, producir pérdida de sensibilidad permanente o debilidad en la musculatura del pulgar.

Cirugía microquirúrgica con microscopio Zeiss en el Hospital Ruber Internacional

¿Qué es el túnel del carpo?

El túnel del carpo es un canal situado en la cara palmar de la muñeca. Su suelo y sus paredes están formados por los huesos del carpo, y su techo por una estructura fibrosa resistente llamada ligamento transverso del carpo.

Por dentro de este túnel pasan estructuras fundamentales para la función de la mano:

  • El nervio mediano.
  • Los tendones flexores de los dedos.
  • El tendón flexor largo del pulgar.

El nervio mediano es el elemento más sensible a la presión dentro del túnel. Cuando aumenta el contenido del canal, se inflaman las vainas de los tendones o disminuye el espacio disponible, el nervio puede quedar comprimido. Esa compresión altera su función y provoca los síntomas característicos del síndrome del túnel carpiano.

Diagrama anatómico del túnel carpiano con el nervio mediano
Anatomía del túnel carpiano. Fuente: OpenStax College, CC BY 4.0

¿Qué síntomas produce el túnel carpiano?

La clínica típica del túnel carpiano suele comenzar de forma progresiva. Los síntomas más frecuentes son:

  • Hormigueo o adormecimiento en los dedos pulgar, índice, corazón y parte radial del anular.
  • Sensación de “mano dormida”, especialmente por la noche o al despertar.
  • Necesidad de sacudir la mano para aliviar los síntomas.
  • Dolor que puede irradiarse hacia la muñeca, el antebrazo o incluso el brazo.
  • Dificultad para sujetar objetos pequeños.
  • Torpeza al abrochar botones, escribir, usar el móvil o manipular objetos finos.
  • Pérdida de fuerza en la pinza del pulgar.

En fases iniciales, los síntomas suelen ser intermitentes, sobre todo nocturnos. El paciente se despierta con la mano dormida, la sacude y mejora. En fases más avanzadas, el adormecimiento puede hacerse constante. Cuando la compresión es intensa o prolongada, puede aparecer pérdida de fuerza y atrofia de la musculatura de la base del pulgar, especialmente de la eminencia tenar.

Este último dato es importante porque indica una afectación motora del nervio mediano. Cuando aparece debilidad o pérdida muscular, la lesión puede estar más avanzada y conviene no retrasar la valoración especializada.

¿Por qué aparece la compresión del nervio mediano?

En muchos pacientes no existe una única causa clara. El síndrome del túnel carpiano puede aparecer por la combinación de varios factores que aumentan la presión dentro del túnel o hacen que el nervio sea más vulnerable.

Algunos factores que pueden favorecerlo son:

  • Movimientos repetitivos de muñeca y mano.
  • Uso prolongado de herramientas vibratorias.
  • Trabajos manuales con fuerza o posturas mantenidas de flexión y extensión de muñeca.
  • Inflamación de las vainas de los tendones flexores.
  • Embarazo o retención de líquidos.
  • Diabetes.
  • Hipotiroidismo.
  • Artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias.
  • Fracturas previas de muñeca o cambios anatómicos tras traumatismos.
  • Edad y predisposición individual.

También puede aparecer sin una causa identificable. Lo importante no es solo encontrar el factor desencadenante, sino valorar cuánto está sufriendo el nervio y qué repercusión tiene sobre la función de la mano.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del síndrome del túnel carpiano empieza por la historia clínica y la exploración. La distribución de los síntomas, el predominio nocturno, la pérdida de sensibilidad en el territorio del nervio mediano y la debilidad del pulgar orientan mucho el diagnóstico.

Durante la exploración se valora la sensibilidad de los dedos, la fuerza de la musculatura del pulgar, la presencia de atrofia y determinados signos provocativos que pueden reproducir los síntomas.

La prueba diagnóstica más utilizada para confirmar y graduar la afectación del nervio es el electromiograma con estudio de conducción nerviosa. Esta prueba mide cómo conduce el nervio mediano a través de la muñeca y ayuda a determinar si existe compresión, si la afectación es leve, moderada o severa, y si hay daño sensitivo o motor.

El electromiograma es una herramienta muy útil, pero no debe interpretarse de forma aislada. La indicación de tratamiento, incluida la cirugía, no depende únicamente del resultado del electromiograma. Lo más importante es el paciente: sus síntomas, la duración del problema, la intensidad de la afectación, la exploración física, la pérdida de fuerza, la sensibilidad y el impacto real en su vida diaria.

Puede haber pacientes con estudios eléctricos alterados pero síntomas leves, y pacientes con síntomas muy limitantes que requieren tratamiento aunque el estudio no parezca tan llamativo. Por eso es fundamental integrar la prueba dentro de una valoración clínica completa.

Sección transversal del túnel carpiano mostrando el nervio mediano y tendones
Sección transversal del carpo. Fuente: DoPhotoShop, CC BY-SA 3.0

Tratamiento conservador: férula nocturna

En casos leves o iniciales, cuando los síntomas son intermitentes y no existe pérdida de fuerza ni atrofia muscular, puede plantearse un tratamiento conservador.

La medida más habitual es el uso de una férula nocturna que mantiene la muñeca en posición neutra. Muchas personas flexionan la muñeca durante el sueño sin darse cuenta, y esa posición aumenta la presión dentro del túnel del carpo. La férula evita esa postura y puede disminuir los síntomas nocturnos.

Este tratamiento puede ser útil en fases iniciales, especialmente si el problema lleva poco tiempo de evolución o está relacionado con situaciones transitorias, como retención de líquidos o sobrecarga.

También pueden recomendarse modificaciones de actividad, evitar posturas mantenidas de flexión de muñeca, reducir determinados esfuerzos repetitivos y tratar factores asociados cuando existan.

Infiltración con corticoide

En un segundo escalón de tratamiento, especialmente en casos leves o moderados, puede considerarse una infiltración con corticoide en el túnel del carpo.

La infiltración busca disminuir la inflamación y la presión alrededor del nervio mediano. En algunos pacientes puede aliviar claramente los síntomas, sobre todo el dolor y el hormigueo nocturno.

Sin embargo, no siempre es una solución definitiva. En algunos casos la mejoría es temporal y los síntomas pueden reaparecer pasados unos meses. Aun así, puede ser una herramienta útil en pacientes seleccionados, especialmente si se quiere evitar o retrasar la cirugía, si los síntomas son moderados o si existen circunstancias particulares que aconsejan un tratamiento no quirúrgico inicial.

La decisión de infiltrar debe individualizarse. No todos los túneles carpianos son iguales y no todos los pacientes se benefician de la misma estrategia.

Cirugía: liberación del túnel carpiano

Cuando los síntomas son persistentes, cuando no responden al tratamiento conservador, cuando el electromiograma muestra una afectación importante o cuando existe pérdida de sensibilidad constante, debilidad o atrofia muscular, puede estar indicada la cirugía.

La cirugía del túnel carpiano consiste en liberar el ligamento transverso del carpo para aumentar el espacio disponible dentro del túnel y disminuir la presión sobre el nervio mediano.

El objetivo de la intervención es evitar que el nervio siga deteriorándose y permitir su recuperación. En muchos pacientes los síntomas nocturnos y el hormigueo mejoran de forma rápida. La recuperación de la sensibilidad, la fuerza o la musculatura, cuando ya estaban afectadas, puede ser más lenta y a veces incompleta, especialmente si la compresión llevaba mucho tiempo evolucionando.

Por eso es importante no esperar demasiado en los casos avanzados. Cuando el nervio mediano ha sufrido durante mucho tiempo, la cirugía puede frenar el deterioro y mejorar los síntomas, pero la recuperación puede no ser total si ya existe daño irreversible.

Disección palmar profunda de la muñeca mostrando ramas del nervio mediano y cubital
Disección palmar. Fuente: Wilfredor, CC0 (dominio público)

¿Por qué debe valorarlo un cirujano de mano?

El túnel carpiano es frecuente, pero eso no significa que todos los casos sean iguales ni que todos deban tratarse de la misma manera.

Un cirujano de mano puede valorar no solo el resultado del electromiograma, sino también la exploración, la fuerza de la mano, la sensibilidad, la presencia de atrofia, la actividad laboral del paciente, la duración de los síntomas y la existencia de otras patologías que pueden confundirse con el túnel carpiano.

Algunas enfermedades cervicales, lesiones de otros nervios, neuropatías generalizadas o compresiones en otros puntos del brazo pueden producir síntomas parecidos. Por eso, una valoración especializada ayuda a confirmar el diagnóstico y a elegir el tratamiento más adecuado.

El objetivo no es operar todos los túneles carpianos, sino tratar cada caso en el momento correcto. Algunos pacientes mejoran con férula. Otros pueden beneficiarse de una infiltración. Y otros necesitan una liberación quirúrgica para proteger el nervio y recuperar la función de la mano.

Una lesión frecuente que conviene no banalizar

El síndrome del túnel carpiano puede empezar con síntomas leves, como hormigueos nocturnos o sensación de mano dormida. Pero si la compresión progresa, puede afectar de forma importante a la sensibilidad, la fuerza y la precisión de la mano.

Consultar a tiempo permite confirmar el diagnóstico, valorar el grado de afectación del nervio mediano y decidir el tratamiento más adecuado. En fases iniciales, muchas veces se puede empezar con medidas conservadoras. En casos moderados o avanzados, la infiltración o la cirugía pueden evitar que el nervio continúe deteriorándose.

La clave es no tratar únicamente una prueba, sino al paciente completo: sus síntomas, su exploración, su actividad y el impacto real que la compresión del nervio mediano tiene en su vida diaria.

Tratamiento indicado en el momento adecuado para evitar secuelas.

También puede escribirnos a sara@dr-rogerdeona.com