En los casos en los que, tras una amputación parcial o total de un dedo, no fue posible el reimplante, la parte amputada se puede reconstruir mediante la transferencia de dedos del pie a la mano. Esta técnica lleva realizándose desde los años 60 y la tasa de éxito es cercana al 100 % en manos expertas.
Se utiliza tanto para la reconstrucción de un dedo completo, como el pulgar, como para defectos de los dedos largos en casos seleccionados o cuando se han perdido los pulpejos.
Los pulpejos de los dedos presentan unas características muy particulares. Por un lado están muy inervados, llevando la sensibilidad de todo aquello que tocamos. Por otro lado tienen que tener un buen almohadillado, pero siendo muy estables para permitirnos utilizar diferentes utensilios.
En aquellos casos en los que solo se haya perdido el pulpejo, o este haya quedado con un dolor residual importante tras un accidente, las transferencias de hemipulpejos del pie permiten restablecer la sensibilidad y la cobertura del dedo.