Dr. Roger de Oña

Casos clínicos

Quemaduras

Tras una quemadura profunda, la piel cicatricial se vuelve rígida y forma bridas que limitan el movimiento de la mano. La microcirugía permite retirar esa piel y sustituirla por tejido sano, flexible y vascularizado, devolviendo el deslizamiento de los tendones y la movilidad.

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La mano necesita una piel flexible, fina y elástica para poder moverse correctamente. Los dedos, los tendones y las articulaciones dependen de que la piel permita el deslizamiento de los tejidos y no actúe como una "brida" que limite la movilidad.

Tras una quemadura profunda, el tratamiento inicial se centra en salvar los tejidos, cerrar las heridas y evitar complicaciones. En muchos casos es necesario cubrir las zonas quemadas con injertos de piel. Sin embargo, aunque las heridas cicatricen correctamente, la piel resultante puede ser rígida, poco elástica y adherirse a los planos profundos.

En otras zonas del cuerpo esta rigidez puede ser relativamente bien tolerada, pero en la mano puede tener consecuencias muy importantes. Una cicatriz retraída puede impedir abrir o cerrar los dedos, limitar la extensión, dificultar la pinza y reducir de forma importante la capacidad del paciente para realizar actividades básicas de la vida diaria.

Cuando las secuelas son leves, en ocasiones pueden corregirse mediante cirugías locales, como las Z-plastias, que permiten cambiar la dirección de una cicatriz y ganar elasticidad. Sin embargo, en quemaduras más extensas o profundas, estas técnicas pueden ser insuficientes.

En estos casos, la microcirugía permite realizar una reconstrucción mucho más funcional. La cirugía consiste en retirar la piel cicatricial rígida y sustituirla por piel sana, flexible y bien vascularizada, tomada de otra zona del cuerpo. Esta piel se transfiere junto con su arteria y su vena, y se conecta a los vasos de la mano mediante técnicas microquirúrgicas.

El objetivo no es solo cubrir la zona afectada, sino aportar una cobertura de mejor calidad que permita el deslizamiento de los tendones, mejore la movilidad de los dedos y ayude a recuperar una función útil de la mano.

Según el tamaño y la localización del defecto, la piel puede obtenerse de distintas zonas donantes, como un dedo del pie, la cara interna del pie o el muslo en los casos de mayor extensión. En manos expertas, estas técnicas permiten transformar una mano rígida y limitada por cicatrices en una mano con mucha mayor movilidad y capacidad funcional.

Caso ilustrativo 1

Secuelas de quemadura en la mano

Paciente que sufrió quemaduras graves en la mano tras una deflagración eléctrica. Inicialmente fue tratado en una unidad especializada de quemados, donde se consiguió cerrar las heridas y completar la cicatrización.

Sin embargo, tras la curación inicial, la mano presentaba una importante retracción cicatricial, con piel rígida y adherida que limitaba de forma severa la movilidad de los dedos. Aunque las heridas estaban cerradas, la función de la mano estaba muy comprometida.

Tras acudir a nuestra consulta, se planteó una reconstrucción funcional mediante microcirugía. Durante la intervención se resecó la piel cicatricial que impedía el movimiento y se sustituyó por piel sana vascularizada procedente del muslo.

Gracias a esta reconstrucción, se consiguió aportar una cobertura más flexible, mejorar el deslizamiento de los tendones y restablecer de forma significativa la movilidad de la mano.

Imágenes del procedimiento

Muestran el procedimiento quirúrgico real, con finalidad divulgativa y clínica. Toca una imagen para verla completa.

Caso ilustrativo 2

Contractura en flexión tras quemadura eléctrica, liberada con colgajo del pie

Paciente varón que sufrió una deflagración eléctrica, presentando como consecuencia una quemadura profunda en la palma de la mano.

Tras la cicatrización inicial, la quemadura dejó una secuela funcional importante: una retracción cicatricial en la palma que provocaba una contractura en flexión del quinto dedo. Esto impedía al paciente estirar completamente el dedo y limitaba de forma significativa la movilidad de la mano.

En estos casos, el problema no es únicamente la cicatriz visible, sino que la piel quemada pierde elasticidad y actúa como una brida que bloquea el movimiento normal de los dedos. Para recuperar la función, es necesario sustituir esa piel rígida por tejido sano, flexible y bien vascularizado.

El tratamiento se realizó mediante microcirugía, transfiriendo un colgajo libre procedente del segundo dedo del pie. Este tejido permitió aportar piel sana a la zona dañada de la palma, liberando la contractura y restableciendo la movilidad del quinto dedo.

Gracias a esta reconstrucción, se consiguió corregir la deformidad en flexión y recuperar una movilidad mucho más funcional de la mano.

Imágenes del procedimiento

Muestran el procedimiento quirúrgico real, con finalidad divulgativa y clínica. Toca una imagen para verla completa.

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