Dr. Roger de Oña

Casos clínicos

Defectos óseos

Tras un traumatismo grave o una infección puede perderse una parte importante del hueso. La transferencia microquirúrgica de hueso vivo, con su propia arteria y vena, permite reconstruir el defecto, consolidar y salvar la extremidad.

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Tras un traumatismo grave, una fractura abierta o una infección del hueso, puede perderse una parte importante del esqueleto de una extremidad. Cuando esto ocurre, el hueso no siempre tiene capacidad para consolidar por sí solo y la extremidad puede quedar gravemente comprometida.

En estos casos, el objetivo del tratamiento no es únicamente "rellenar" el defecto, sino reconstruir el hueso perdido con un tejido vivo, capaz de integrarse, recibir sangre y comportarse como un hueso sano. Aquí es donde la microcirugía juega un papel fundamental.

Gracias a las técnicas microquirúrgicas, podemos transferir segmentos de hueso desde otra zona del cuerpo junto con su arteria y su vena. De esta forma, el hueso trasladado no es un simple injerto, sino un hueso vascularizado, es decir, un hueso vivo que mantiene su propio aporte sanguíneo. Esto mejora su capacidad de consolidar, favorece la recuperación y permite reconstruir defectos óseos que de otra forma podrían obligar a plantear cirugías mucho más limitantes, incluida la amputación.

Uno de los huesos que más utilizamos para este tipo de reconstrucciones es el peroné. El peroné es un hueso de la pierna situado junto a la tibia. Sus extremos tienen importancia en la rodilla y en el tobillo, pero su zona central puede utilizarse en determinados casos sin producir una pérdida funcional relevante. Además, esta parte del peroné tiene una vascularización muy adecuada, lo que permite transferirlo junto con sus vasos sanguíneos.

Caso ilustrativo 1

Reconstrucción de una pérdida ósea del antebrazo con peroné vascularizado

En el caso clínico que presentamos, el paciente sufrió una lesión compleja de la mano y la muñeca, con pérdida de la parte distal del radio y del cúbito. Tras el tratamiento inicial de urgencia, se realizó una reconstrucción microquirúrgica mediante la transferencia de un segmento de peroné vascularizado para reconstruir el defecto óseo del radio.

Durante la cirugía fue necesario utilizar un injerto de vena para prolongar la longitud de los vasos del peroné y poder conectarlos a vasos sanos de la extremidad lesionada. Esta conexión microquirúrgica permitió restablecer el aporte sanguíneo del hueso transferido y conseguir una reconstrucción estable y biológicamente activa.

Gracias a este procedimiento fue posible reconstruir la anatomía del antebrazo, aportar hueso vivo al defecto y salvar la extremidad, evitando soluciones más agresivas y permitiendo avanzar posteriormente en la recuperación funcional.

Imágenes del procedimiento

Muestran el procedimiento quirúrgico real, con finalidad divulgativa y clínica. Toca una imagen para verla completa.

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